El Castillo de Venaria recibe una distinción

El Castillo de Venaria Recibe las codiciadas tres estrellas.

El Castillo de Venaria (en italiano, Reggia di Venaria Reale) es una de las Residencias de la casa real de Saboya declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997. Se encuentra en Piazza della Repubblica, de Venaria Reale, provincia de Turín, en el Piamonte, norte de Italia.

Este palacio fue proyectado y construido en pocos años (de 1658 a 1679), según proyecto del arquitecto Amedeo di Castellamonte. Lo había encargado el duque Carlos Manuel II que pretendía hacer de él la base para las cacerías en las colinas de Turín.

El Castillo de Venaria de Turín celebra los diez años de su la reapertura y remodelación con un distinción que lo enorgullece, las tres estrellas Michelin. La prestigiosa guía francesa corona al monumento señalándolo como una de las principales atracciones de Italia. «Este majestuoso Versalles de Piamonte se ha recuperado completamente, gracias a una restauración paciente», destaca Philippe Orain, editor en jefe de la reputada Guía Michelin Verde.

El galardón Michelín es otro reconocimiento a Turín, que como ciudad tiene tres estrellas desde 2008 y entre plazas, museos y palacios de sus alrededores suma una 90 estrellas (115 si se incluyen los suburbios) con tres museos entres los cuatro más importantes de Italia, el de Egipto en el «top», el Museo del cine, en tercer lugar, y el del automóvil, cuarto. «Es una de las ciudades más bellas de Europa. Es ahora una ciudad del mundo, se puede visitar por cuatro o cinco días, y aún así quedarían cosas sin ver», dice Orain, que anuncia la llegada en 2018 de una guía de bolsillo dedicada a Turín, las Langas, Roero y Monferrato.

Se acuña la tercera estrella también dentro de la Gran Galería del Palacio Real, un reconocimiento que equivale la «Galería de los Espejos» en el palacio de Versalles, un ícono monárquico de excelencia en las afueras de París. «Todo esto es una gran satisfacción, un gran orgullo. La tercera estrella es un premio importante para el Palacio Real, que celebra los diez años transcurridos desde la reapertura y casi una década de convertirse en Patrimonio de la Humanidad», apunta Mario Turetta, director del Palacio Real.

A pesar de los diferentes colores políticos, Turín es capaz de mantener una dirección común y cuenta con la capacidad de trabajar juntos. En el caso del Palacio se hizo una espléndido trabajo de puesta en valor», (ANSA).

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